martes, 24 de agosto de 2010

HUESOS ROTOS

Días.
Días en los que las fuerzas se esconden
Días en que los ánimos no acaban de desperezarse
Dias en los que la voluntad cede.

Noches, noches brillantes para olvidar dias turbios.
Noches oscuras en las que eres una sombra más al acecho.
Noches espesas, opacas, plagadas de lluvia.
Noches para pensar...

Temporadas, de días oscuros y noches turbias
en los que la autodestrucción te invade y sólo quieres quedarte escondido.
Temporadas extrañas, donde se mezclan la noche y el día y,
confundido, no sabes a qué estás jugando.

Odio, pasión, rencor, asombro, frustración... y mucho cansancio.
¿Merece la pena luchar? Nunca has disfrutado de la recompensa a tu esfuerzo
y sin embargo ves a un montón de gusanos comiéndose tu pastel.

Desaparece. Escóndete en la profundiad de la mina y ólvidate del mundo exterior,
hediondo, apestoso... podrido de injusticias.
Ólvidate de todo, oblígate a no sentir para poder seguir adelante
y tan convencido estarás de ello que, efectivamente, ya no podrás sentir.

Sensaciones sí, sentimientos no.
Puedes sentir la aguja templada rompiendo la piel, atravesando la carne.
Eso duele, te recuerda que estás vivo.
Pero es un dolor pasajero, que viene y se va. 
Quien no se irá, quien compartirá tu viaje completo es el dolor del adiós
el dolor del desprecio o el dolor de la traición.

¿Nunca te has roto un hueso?
Oir el chasquido, el doloroso estallido del hueso al partir,
el crepitar de la articulación inerte y la sensación de vértigo y mareo al ver
que tu cuerpo no te responde.

Pero es sólo un hueso. 
Un hueso que con el tiempo curará
hará callo y se volverá más fuerte para no romper de nuevo en el mismo lugar.

Mi alma una vez partió como partió ese hueso. 
No es exactamente como ese hueso. Me explico
Lo que oí no fue un chasquido; fue el sonido del frío, del hielo, del más ácido de los silencios
acompasado de fondo por un látido frenético pero pausado: mi corazón, que también se desmoronaba.

Un interminable estallido a cada segundo desde hace tantos años
que ya no recuerdo cómo era o qué sentía antes. 
Pum pum...pum pum...

Sin corazón, sin alma. ¿Cómo sentir?
Si ahora los sentimientos se articulan con ese latido...
no me extraña que sean inertes y su crepitar suene vacío
tan vació que ya ni siquiera le presto atención.

Mi corazón no hará callo, ni se volverá más fuerte.
Mi alma no volverá a partirse por el mismo lugar
ni por ningún otro lugar, porque no dejaré que nadie lo haga.
Que sea mi propio veneno quien me de y quien me quite mi vida
Así no podré culpar a nadie de mis tristezas.

Ni siquiera a tí, seas quien seas, estés donde estés...

martes, 17 de agosto de 2010

VIAJANDO MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

Porque hubo un dia, hace tiempo, en que existieron cosas bonitas que contar.

Viajando más allá de las palabras. Soñando en noches de insomnio.
Vagando del vacío a la nada, manteniendo inmutable la inerte mirada del olvido.
Buscando la luz que me guíe enntre las sombras.
Corriendo detrás del viento, cansándome sin sentido.

Cae la arena del reloj.
Todos sus granos, uno por uno, hasta quedarse vacío.
Le doy la vuelta y lo vuelvo a ver caer, vaciarse.
 Vuelvo a darle la vuelta y así, cientos de veces,
 hasta que decido dejarlo tal cual está.
Es una manera simbólica de detener el tiempo
y el tiempo se detendrá para mi hasta que algo suceda y me empuje a moverlo de nuevo.


Todo cuenta y, al mismo tiempo, no importa nada. Es muy pronto para desengañarse, lo sé, pero eso tampoco importa. No puedo convencer, ni ser convencido y es por eso que estoy vencido, vendido al destino, Sin luchar.

Los colores cuando cierro los ojos... simplemente se pierden.
Los recuerdos, en tonos sepias, fotografían tristes sonrisas, tristes miradas.
Los sonidos, lejanos y sordos, tan sordos... tan lejanos...
Cuesta percibir las risas de antaño.
Pon buena cara. Al menos sabes que un día existieron. Porque hubo un dia, hace tiempo, en que existieron cosas bonitas para contar...