martes, 20 de octubre de 2015

Path

Oscuro. Silencioso. Frio.
Escondido el camino, perdido el caminante.
Sin ilusión, sin ganas, arrastrado por una inercia muerta que no me lleva a ningún sitio.

Un estribillo ronronea en mi cabeza. Un mensaje olvidado, un deseo enterrado. Camino escondido, caminante perdido, sin indicaciones ni guías, ¿dónde encontrarte?

Recobrar fuerza y energía durante un par de segundos, recordar lo que fui, lo que pude haber sido. Lo que pudieron ser también.
Camino sin retorno, caminante desorientado, tiempo perdido.

Recuerdo un fuego, recuerdo un latido. Las llamas se extinguieron y el corazón se detuvo. Entonces recordé el camino, el triste camino del caminante sin brío que no sabe si quiere o si puede, si puede o si debe, si debe o si quiere.

Y entonces entre la niebla, formada por malos recuerdos, retomo mi andar.
No importa la oscuridad pues yo también soy la noche. El camino sigue ahí, esperando a mis pies temblorosos. Sin miedo al espesor de su negrura, buscando que  tus brazos me amparen pues tu también eres noche.

Sin miedos, sin lagrimas, sin pesadillas. La senda negra de la vida nos cruzará en algún momento de la eternidad