jueves, 14 de enero de 2016

Desgana

Preguntas. Más preguntas. Sin respuestas, sin sentido.
Los sueños se duermen esperando al olvido y ya no tienen color, no, no lo tienen, son sólo recuerdos en blanco y negro.

Ahora siento que la inercia se detiene, que tiempo no pasa y que el aire vuelve a pesar, vaya si pesa. Apenas logra pasear dentro de mi y su lento camino se completa con nada, una nada cada vez más grande.

Me duele el pecho, lo miro y allí ya no hay nada, ningún artefacto que bombee la sangre. Me duele el vacío de un corazón desgastado y sin vida.

Asco, apatía, inapetencia. El dolor no se olvida. La conciencia no descansa. Todo es confuso, criticable y excusable. El camino está ahí, no escondido pero sí tapado, esperando ser caminado, pero no quiero caminar, sólo quiero esconderme.

Las energías siguen siendo consumidas por el odio y las fuerzas escasean. La cabeza ya no rige como debiera. Sus voces callaron pero ya es tarde porque el miedo acampó en el cerebro.

Me canso. Los parpados no aguantan y poco a poco todo se apaga... Todo se apaga.