domingo, 13 de diciembre de 2009

...

Cada vez que cierro los ojos tus gritos me despiertan.
Son palabras que nunca has dicho y que se llevan mi sueño,
y con mi sueño se llevan mis sueños.
Ahora son mis susurros, cargados de reproches, los que escupen veneno.

Imagina el sonido de una sierra limando tus huesos,
la grima que da sentir tus uñas arrancando mi piel, desbrozándome la carne.
El dolor que hace el frio de un hielo en el centro de tu corazón.
Intenta masticar alambre de espino y saborea el sabor de tu propia sangre
mientras lames el hierro incandescente que nos marca con fuego.

Hay cosas que no compra el dinero. Así, de pronto, se me ocurren tu amor y mi desprecio. Poco más puedo decirte del primero, que ya no lo quiero. El segundo no lo vendo, te lo cedo.




jueves, 3 de diciembre de 2009

CANCIÓN ATASCADA



“Por eso, porque es mi canción atascada,
y aunque escuche otras canciones cuando dejan de sonar sigue sonando su canción”

Música. Melodía imperfecta que invita a soñar. Creando una burbuja de sueños que nos aislaba del resto en medio de aquel salón. La oscuridad se quedaba fuera y dentro permanecíamos sólo tú y yo, respirando armonía y bañándonos en la magia de aquellos momentos.

Aroma. El olor del cariño que se perdió como perdió su fragancia la flor sin agua y sin luz. Rosas y pistolas, la suavidad de las flores y la firma de la pólvora tras el disparo de aquella gran banda que supuso nuestro primer nexo en común.

Ruido. Palabras. Sonidos que pronuncian tus labios. Trazos que plasman tus manos sobre un papel. Mensajes inocentes que tientan a la picardía, ahora palabras inertes que suenan frías y que al recuerdo se atan contagiando su sincera tristeza.

Imágenes. Colores, sombras, luz y oscuridad se entrelazan para formar parte de un cuento con un final infeliz. Guiños no tan inocentes que buscaban complicidad tapados por una mirada vacía y compadeciente que de alguna manera intenta disimular el dolor que sentía al dañarle.

Estribillo. Resumen de una canción que a su vez intenta resumir una vida. Sencillo, musical, sincero… Sentir o no sentir. Sólo queda recordarlo y no será complicado.

Notas. La clave de la creación, por si solas no hacen nada, pero sin ellas no habría canción. Sonidos puntuales, dibujados de alguna extraña manera sobre un papel amarillo pegado a un cristal, buscando el efecto de una sonrisa… Sólo fueron momentos puntuales.

Actuación. Nuestra vida es una gran actuación donde suenan diferentes canciones, a cada momento. Al final tarareamos aquella que más nos conmueve, esa canción que se nos adhiere y no podemos dejar de escuchar. Aquella que mientras otras suenan quizás descanse, pero cuando terminen ella volverá a rebotar en nuestra mente a fuerza de ecos.

martes, 1 de diciembre de 2009

DESLIZANDO POR LAS AGUAS DE LA IMAGINACIÓN

Es tarde. Ha sido un día crudo de mucho frío, lluvia e incluso nieve. Son los mejores días para profundizar en los pensamientos, y también son los días más propicios para recibir malas noticias.

Siempre pensé que las cosas sucedían por algún motivo y que todo el mundo tenía un papel, tanto en su vida como en la vida de otros. Que aparecían por algo.
Con los ánimos algo fatigados llego a la conclusión de que en mi vida la gente aparece para hacer daño, de una u otra manera.

Aparecen, llenan tu mundo de ilusiones y cuando te contagias de su brillo con suerte simplemente se van. Otras veces se quedan para decirte que esas ilusiones son intocables. Y en otras ocasiones, después de dejarte con la miel en los labios te escupen hiel y desaparecen dando un portazo.

Lo peor es que muchas de esas personas aún están en la primera fase y no saben que acabarán haciendo precisamente esto. Y con su marcha tus ilusiones se quedan raquíticas, sin evolucionar, sin saber adaptarse, sin saber hacia donde dirigir sus pasos y sin saber tampoco cómo morir. Ojalá supiera cómo aniquilar a mi mal llamada esperanza.

Quizás un tanto desolado, miro con melancolía un buen puñado de ilusiones de esas que sabiendo que no debería alimentar sigo alimentando.
Dicen que de ilusiones vive… bueno, ya sabéis qué clase de tonto.
En ocasiones ser un tonto no está tan mal.

Deslizando por las aguas de la imaginación, que no siempre es amiga de la ilusión,me desentiendo del mundo por momentos.
Escapo en un suspiro, me abstraigo durante unos breves instantes saliendo de mi cuerpo.
Evadido del dolor, flotando en el aire.
Aún encerrado en un pozo oscuro puedo ver el color del cielo y las nubes, volar, sentir el aire…Y sí, el regreso es duro y duele, claro que duele.

Duele darte cuenta de que estás rodeado de oscuridad y de soledad, que no importa mucho, que a la gente le da igual lo que hagas, lo que digas, lo que pienses o lo que sientas.
Pero hay que volver de nuevo.
Miro lo que soy, en lo que me he y me han convertido.
Entonces es cuando pienso que no quiero olvidar, que no dejaré que mis cicatrices se borren, quiero mantener mi espíritu infecto eternamente. Y por supuesto quiero seguir frustrándome con un buen puñado de ilusión.

Por eso busco todas aquellas cosas que me hacen daño y me duelen.
No quiero sentirme mal, no quiero sentirme bien. Simplemente no quiero sentir ya nada.
No quiero pedir ayuda, aunque la necesito. No puedo decir lo que quiero deciros, pero tampoco puedo ni quiero mentiros. Da igual porque no queréis escuchar.

Revivir las derrotas. Disfrutar de la impotencia de ser el eterno perdedor. Saborear el amargo gusto de la frustración.En definitiva, arrancar las postillas de unas heridas que nunca cierran, o arrancarlas para que nunca lo hagan.