miércoles, 27 de enero de 2010

SONRÍE (Recuerdos del Asesino)

Cansado, tumbado en un sillón me quito las gafas para no sentir el peso de la realidad.

Hace mucho calor y eso me agota, me agobia.

Por lo general me paraliza y su densidad sobre mi piel no me deja si quiera pensar.


Sonrío, ¿por qué no iba a hacerlo?

Una sola gota de agua en ocasiones puede enfriar el calor del infierno.

Así pues sonrío, aunque me pesan los ojos, aunque me duele la frente de tanto arrugarla,

aunque mis pulmones apenas pueden ensanchar mi pecho…

se me escapa una sonrisa.


No es mi sonrisa, es la tuya, aunque en ocasiones son la misma.

Debe ser el bien más cotizado en este universo. ¿Cómo iba a sentirme mal?

Aunque tuviera todos los huesos rotos, todos los músculos destrozados,

aunque se hubieran perdido mis sueños y la realidad se cubriera con un manto oscuro,

nada, ni siquiera todo junto puede hacerle frente a ese pequeño gesto que esbozas,

así pues, cómo sentirme mal.


Imágenes en blanco y negro, como recuerdos antiguos.

Donde acaba la tierra y comienzan las olas, el sonido del mar, el olor del mar…

aquella tarde el Sol no estaba en el cielo si no en la arena, sentada a mi lado.


El calor de tu voz, tantas veces elogiado en mis textos.

Nada en el mundo es tan personal ni tan placentero.

Su sonido, un silbido tibio y profundo, tan agradable, tan propio…

Soy incapaz de imaginar algo más relajante que tu voz.

La escucho, la recuerdo, la vuelvo a escuchar,

podría escucharte una eternidad tras otra sin dejar de disfrutarla

en ningún momento, sin perder un ápice de interés.


Es como aquella mágica melodía de saxofón, tan tranquila, dulce y cálida…

Sonrío, porque mi cuerpo ya no pesa.

Ya no siento el agobiante calor del verano. Ahora me noto ligero y enérgico.


La sensación de angustia y cansancio se esfuman,

como se esfumaba el dolor de mi cuerpo antaño al entrar en contacto con tus manos.

Esas manos pequeñas y finas, fuertes y poderosas que todo lo curan, todo lo sanan.

Hoy no necesito viajar a Fantasía para escribir.

Hoy Fantasía ha viajado a mi mundo para conocerte

y tratar de escribir el más bonito capitulo de su interminable historia

y sencillamente se quedó sin habla al verte,

maravillada ante los rasgos de tu fascinante anatomía, tan frágil y a la vez tan atlética.

Ligera y pequeña, tu espíritu llena por completo todos los rincones del infinito.

Sonríe, atrévete a sonreír a mi lado;

guíñame un ojo, dame la mano…

no me quites nunca esta sensación de encima….

lunes, 25 de enero de 2010

REMOLINOS Y TURBULENCIAS

Es tarde, necesito descanso, necesito dormir.
Mis párpados son 2 diques que contienen a duras penas el agua salada del mar
el mar más oscuro que puedas imaginar.

Intento llorar pero ni siquiera eso consigo.
Me emociono, por lo que veo, lo que escucho, lo que imagino...
parezco más humano por momentos pero entonces rompo la concentración
y todo vuelve a la calma con demasiada brusquedad.
No lo soporto.

Hoy no quiero dormir,
normalmente no puedo y aunque hoy lo necesito no quiero.
Tengo miedo a soñar y descubrir que mi imaginación también se está pudriendo.

Con los ánimos corrompidos no llegaré muy lejos
y mis energías, ahora inertes, no encuentran cómo actuar.
Esta montaña rusa tiene más bajadas que subidas
y entre remolinos y turbulencias mis vísceras deshechas provocan un malestar
del que no puedo encontrar alivio.

Vete, vete lejos.
No quiero ensuciarte cuando vomite.
Mis sentimientos se han corroido y ahora lo que necesito
es deshacerme yo también con ellos.
Dejádme a solas con ellos...

viernes, 22 de enero de 2010

HACIENDO MEMORIA

Coge papel y boli.
Es una manera de hablar.
Piensa, piensa sólo por un momento en un momento.
Al menos prométeme que pensarás.

Cuál es tu mejor recuerdo, tu primer recuerdo,
tu recuerdo más personal, aquel que te hace volver hacia atrás,
el que desearías no recordar jamás.

El más duro momento en tu vida, aquel que causó mayor dolor
el de la sonrisa más grande. Aquel que parece irreal.

Con cual te sentiste más estúpido, por ti, por él, por ella... por quien fuera.
Cuanta decepción causaste, ¿verdad?
Tranquilo, seguro que supieron perdonarte, o quizás lo hagan algún día.
A cambio piensa en lo bueno.

¿Te acuerdas? Seguro que si.
Tu no estabas presente pero recuerdas su sonrisa perfecta...
No todo iba a ser malo.

¿Verdad que no?






martes, 19 de enero de 2010

EL LAPICERO AZUL



Distraido un breve momento, deteniendo el tiempo.
Es evidente que no corren todos los relojes al mismo compás.

Te preguntas, te respondes, te convences y te haces dudar.
Qué es importante y que no lo es, o porqué es importante esto o aquello.
Lo más sencillo. Quizás lo más sencillo sea en realidad lo más complicado.
No lo sé, ¿quién lo sabe?

Quizás teniéndolo todo en verdad tiene nada, porque falta la pieza clave,
esa piedra angular sobre la cual sostener tus sueños y sin la cual nada tiene valor ni sentido.

Un anillo sin compromiso, un regalo sin sorpresa, una guitarra sin cuerdas...
Un mundo sin color, triste y en blanco y negro...

Quizás no necesitaba el compromiso, ni la sorpresa, ni las cuerdas.
Quizás sólo quería el color para pintar ese mundo.
Quizás sólo quería un lapicero azul...





jueves, 14 de enero de 2010

DESPERTANDO POR LAS MALAS

¿Dónde se esconden las palabras cuando necesito expresar lo que siento?

No las encuentro, igual que tampoco nos encontramos nosotros.

Quizás no deba buscarlas, ya vendrán ellas solas,

incluso pueden venir otras palabras más acertadas.

Desapareces, poco a poco desapareces y yo,

poco a poco, despierto por fin de este sueño.

Era ayer cuando sin querer me castigué a ser un mártir.

Era ayer cuando mis palabras se volvieron contra mi.

Era ayer cuando escondí mi cabeza bajo una almohada

y cerré los ojos para no saber qué ocurriría al salir.

Han pasado 3 años desde ayer,

cuando rompí los relojes para que no pasara el tiempo

y me quedé congelado en mi error y mis sufrimientos.

Atrapado en una carcel invisible, tras unos barrotes de sentimientos mortales

aplastado bajo el peso de tus hostiles elogios, enterrado en los lodos de la admiración

que me dejaron sin habla, sin capacidad para reaccionar, negándome la razón.

Ahora despierto, por fin. Despertando por las malas pero despertando. Olvidando lo inolvidable, amando a mi odio y odiando a mi amor. Clavo mis uñas en mi pecho y abro las heridas. Ya no sangran.Las heridas no sangran, ya no hay dolor.

No necesito que nadie las sople para aliviarlas.