martes, 23 de marzo de 2010

4 SEGUNDOS

Cuenta conmigo: Uno... Dos... Tres... Cuatro...
¿Algo sucede? No te has percatado, ¿verdad?

Piensas que han sido sólo cuatro insignificantes segundos.
No son sólo cuatro segundos. ¡Claro que no!


En 4 segundos puedes ver, hacer y sentir la diferencia.

Porque en ocasiones 4 segundos distan entre lo que eres y lo que deberías ser.
Decisiones tomadas en 4 segundos, quizás algo más o quizás algo menos.

Un segundo, interminable, la diferencia entre imaginar la derrota y sentir la derrota.

Multiplica esa sensación por cuatro, dime: ¿fueron entonces sólo cuatro segund
os?
Seguro que fueron los cuatro segundos más largos de tu existencia.

Junt
a cuatro segundos, mejora cada cuatro segundos porque cada 4 segundos que dejas de entrenar tu mente, son 4 segundos de tu vida convertidos en una persona algo mas estúpida.
Cada 4 segundos que no entrenas tu cuerpo son 4 segundos más de debilidad con respecto a tus rivales.


Todo esto te lo digo mientras miro el reloj y me doy cuenta de que
cada 4 segundos que paso inmóvil frente a tus fotos son 4 segundos que me alejo de ti,
que cada 4 segundos de malos recuerdos son 4 segundos que me castigo sin
merecerlo.

No sé cuantas veces he juntado 4 segundos para quedarme en lo que soy pudiendo haber sido algo más.
No quiero volver a perder 4 segundos.


¿Quieres tú darme 4 segundos? Te devolveré 3 de ellos...

martes, 16 de marzo de 2010

DIVAGANDO

Escondido, aquí donde tu no te atreverás a seguirme.
Entre el hedor del bourbon, destrozando la realidad trago a trago
hasta que la oscuridad del mundo se vea tapada por la sombra de mis angustias.

Mi triste imaginación te echa de menos.
Más que yo.
Musa dormida, escondida no puedo admirarte.
Y enterrada mucho menos.

Pero al final, por las malas y muy a las malas
entendí que el camino acabó.
Que nunca más querría escuchar tus silenciosos gritos.
Que nunca más confundiría tus claras palabras.
Y que nunca más te haría daño queriéndote.

Como la polilla, atraida por el calor de la luz. Destruida en el acto.
Como la flor abrasada por el sol que se quema en verano.
Intento olvidar tus recuerdos a fuerza de pensarlos.
Pensarlos hasta desgastarlos.
¿Puede un pez morir ahogado?
¿Puedes tú morir por respirar demasiado?

Parece que eso intento. Consumirte con mis desprecios.
Desprecios que ni siquiera mereces.

jueves, 11 de marzo de 2010

LEYENDO

Buscando el cambio, da miedo empezar
Fingimos, como siempre, que todo es perfecto.
Nos apagamos, nos engañamos, nos conformamos...

A veces me resulta complicado entenderlo.
Son sólo palabras dando lugar a pensamientos, ideas...

De una manera tan natural como inocente abriste mi pecho
para darme un soplido que helara mi corazón
lo suficiente como para impedirme mover
y lo justo para impedirme morir.

Es como estar atrapado en un cuento sin final.
Pasamos página, sí. Pasamos las páginas que hagan falta,
pero el cuento ya está escrito. Lo escribimos nosotros a cada instante
y a cada instante decidimos volver a leer el mismo capítulo.

Podemos leerlo las veces que queramos.
Pero sigo sin comprenderlo. Aún habiéndome aprendido todos sus versos
sigo teniendo las preguntas que no me atrevo a hacerte
y tú... tú tienes todas las respuestas desde hace tiempo.

De este modo, dejándome inerte pero consciente
pretentendiendo ser fuerte, entiendo que necesito tu ayuda.
Al igual que un simple hierbajo necesita de una gota de agua

Léemelas, léeme las respuestas, léeme el siguiente capítulo
y dime que debo avanzar.