martes, 7 de diciembre de 2010

AUSENTE

Rodeado de oscuridad, de frío, de silencio.
Inmóvil, casi encajado en la esquina de la habitación
intentando que no se escape el poco calor que guarda la manta.
Miras hacia la ventana y se entredeja ver algún rayo de luz.
Supones que es de día, pero no quieres averiguarlo.
Simplemente te acurrucas y cierras los ojos, intentando no pensar en nada
y esperando a que la luz desaparezca de nuevo.
Supones que estará lloviendo. El cielo tiene empatía contigo
y si te nota triste el también entristecerá.
Ahora mismo te preguntas si estás sólo.

Sería lo mejor que podría pasarte. Estar tu sólo en el planeta
aunque quizás fuera más facil ser el único que desapareciera.
Es igual. Solitario, sonámbulo, pensando en lo mismo una y otra vez.
Cada vez entendiendo menos lo que sucede en el mundo.
No entiendes tu destino, ni tu suerte. No entiendes por qué las cosas son como son.
Porqué las personas son injustas, de una u otra manera.

Ojalá pudieran entenderte. Ojalá pudieran entenderse ellos mismos.
Piensas que sobras, que no te quieren, que se burlan de ti.
Hace ya tiempo que te enfadaste con Dios, pero el Diablo tampoco se acaba de poner de tu parte.
¿En quién puedes confiar? ¿De quién puedes esperar algo a estas alturas?
Supones que de nadie.

Quedate escondido entre las sombras, ausente del mundo.
Ni tu lo necesitas a él ni él te necesita a ti.

jueves, 2 de diciembre de 2010

PALABRERÍA

¿Qué necesitas? Necesitas, necesitas las cosas que necesitas.
Necesitas hablar, necesitas respirar, confiar en la gente, sentir.
Necesitas creer, confiar.... si, sobre todo necesitas creer.

Y puedes preguntarte en quién creer. Dios, el karma, fe, religion... o nada de eso.
Es todo igual de ridículo, si creen en ello es sólo porque lo necesitan y se lo inventan.

Yo también creo. Creo,creo que creo en ti y en mi.
De lo que estoy seguro que creo es de mi palabra.
Mis palabras.

Palabras que no articulo, porque no soy capaz de pronunciar.
Así que las escribo. Que mi imaginación las vomite.
Que sean ellas quienes esculpan la realidad que no vemos,
que digan las cosas que nadie está dispuesto a escuchar, ni siquiera yo.

Ambiguas o directas, cargadas de ilusión y de frustración.
De recuerdos y sueños, de mensajes y de frases vacías.
Me ayudan, ¿a qué? A seguir adelante cuando me caigo.
A que os animen a animarme, a hacerme comprender que al igual que tú
yo también estuve ciego y me negaba ver más allá de mis ojos. 
A ver que no soy ni tan malo ni tan bueno, que soy como soy.

Que mi imaginación no necesita visados para viajar más allá de mi mente
que tu imaginación no necesita intérprete para viajar más allá de mis palabras.
Que las palabras son piedras en el camino, pero no obstáculos. 
Son las piedras que nos ayudan a cruzar el rio cuando mas fuerte y ruidoso baja.

Así pues, mientras tenga palabras no voy a detenerme.
Porque son el reflejo de la imaginación infinita, 
y la imaginación es tan sólo un resumen de nuestras vidas, 
aunque no siempre podamos vivirlas.

Esperando detrás del final, al otro lado del lapicero, seguiré escribiendo.
Porque cada dia volverá a salir el sol, dándome un motivo más a escribir.
Porque podremos respirar sin peleas en esta lucha a muerte por encontrar lo que sea que buscamos.

Porque incluso el silencio se puede describir con palabras, y detrás de su silencio quiero estar yo.