martes, 22 de marzo de 2011

PENSAMIENTOS NOCTURNOS


 Agarrotado, sentado frente a las llamas de una hoguera, dejando que su calor me envuelva
entendiendo que lo que empiezo a sentir no es el calor, sino que del otro lado de la piel
aún queda un frío polar del que hasta ahora no me había percatado.
Supongo que lo que siento no es el calor si no la ausencia del frío.

Me paro a pensar durante unos minutos. Me preocupa esa última deducción.
Me preocupa que sea así con todo, no solamente con el fuego de la hoguera.
Me preocupa saber si siento dolor o falta de alivio, si es soledad o molesta compañía,
si busco felicidad o ausencia de tristeza...

Suspiro, bostezo... me desperezo. Tenso fuertemente mis piernas, mis brazos y,
con algo de dolor, la musculatura de mi espalda.
No importan los palos, ni las magulladuras. Siempre he sabido disfrutar del dolor
como una sensación más que ofrece mi cuerpo.
Pensar así supone una gran ventaja cuando peleas contra todo el universo
aunque haya dias en los que no sabes si realmente te sientes con ganas de cargar al mundo
sobre tus hombros.

Miro por la ventana; se enconde el sol.
Mis ojos de cristal no suelen soportar su poder cuando aparece pero
cuando se escapa, intento reunir las fuerzas necesarias para presenciar por pocos segundos
la luz que antaño me daba vida... todo este hecho me recuerda a ti,
que me quitaste el brillo del dia y me obligaste a vivir en un mundo sombrío triste y frío...

Supongo que la mayoría de las cosas 
se escapan a mi entendendimiento
y por eso me cuesta creer que bajo este cielo existe un mundo mejor;
incluso ir más allá y asegurar que esta misma realidad que percibo
tiene un doble rasero y podría ser vista de otra manera
Hay gente que puede hacerlo, yo no, por eso los admiro y envidio.
Si en vidas pasadas pude no lo recuerdo. Supongo que alguna vez lo hice
y me imagino que esos recuerdos me los hayan robado en algún momento.
Ojalá me los devuelvan.

Eso me entristece. Todo eso.
Da igual ignorar el dolor o prohibir que tu ser sea dominado por sentimientos vacíos
que sabes que no van a llegar jamás a buen puerto.
Da igual deshumanizarte, ser el más fuerte, que te creas de acero o que seas duro como una roca.
Si tienes el corazón de piedra no podrás mover la sangre que corre por ti.
Te quedaras muerto, muerto en vida, muerto por siempre, eternamente muerto...

Despierto por fin. Me quedé obnubilado frente al fuego, junto a la ventana
mirando a través de los hielos de un vaso, bañados por un licor oscuro.
Me recuerdan a su fría mirada, sus tristes ojos marrones, de aquella última vez que nos digimos adiós.
Pensar siempre conduce a la nostalgia, y la nostalgia es agotadora...





lunes, 14 de marzo de 2011

***

No sé decirte a donde voy.
No espero nada. Ni siquiera te espero a ti.
Da igual que lleve tiempo haciéndolo; me gusta verte libre
aunque eso a veces me duela. Ya lo sabes, soy adicto al dolor
y también sabes que estoy enganchado a ti.

Así que huyo, me escapo de todo quedándome en el mismo lugar
donde puede encontrarme cualquiera pero nadie se molesta o sabe llegar.
O sí saben... tampoco importa.

Y sí, yo corro detrás de ti para dejarte marchar cuando te alcanzo, pero,
¿qué hay de ti? tú, que haces justo lo contraio.
Huyes, te escapas, corres tan rápido que te doy por perdida y, entonces,
te das cuenta y me esperas otra vez.
En un segundo cruzamos nuestras miradas. Nos lo decimos todo antes de pestañear
y entonces romper la magia del momento para sucumbir al hechizo
que nos impide cambiarlo todo y mezclar sueños y realidad
en un mismo mundo.

Vencidos, parecemos resignados a vivir de este modo 
pero no es de esta manera como quiero seguir respirando.
Con una sonrisa inerte y vacía te engaño
te digo que todo está bien, que no tienes que preocuparte y,
aunque asientes, sabes que te quiero decir todo lo contrario.

Me das un beso, frío e insípedo, y me ves marchar con la falsa esperanza
de que vaya a girarme y quedarme contigo.
Pero tú tampoco esperas gran cosa de mi.
Quizás sea mejor seguir así, rodeados de desilusión, decepcionados,
arrastrados por la inercia de la desgana y pudriéndonos como se pudre el agua estancada.

Nos conformamos con ser como somos... como somos...