miércoles, 12 de agosto de 2015

El arlequín silenciado

¿Sabes? La inspiración huyó.
No hay sentimientos ni sensaciones que evoquen ya nada.
La mente hace un esfuerzo por buscar algo coherente
en medio de un caos de recuerdos, furstraciones y planes que no tienen sentido.

El estrés se hace con el control de mis pensamientos.
Es entonces cuando las oigo, las voces.
Sé que no son reales. O sí lo son
pero nadie más puede escucharlas. Eso da igual.

Me confunden,
No se si son sueños o fragmentos de recuerdos de otras épocas.
Algunos sois nuevos pero otros ya estábais.
Pero parece que sólo yo puedo acordarme.

Me recuerdan la tiranía, y me recuerdan el odio
y vagamente me recuerdan también el amor.
Me recuerdan la traición y la decepción,
una y otra vez me las recuerdan, sí.

Pero a veces también me recuerdan que hubo esperanza.
Aunque nunca supe en qué bando jugaba.
Me recuerdan la ambición, por el poder
y también por ti, por ella y de nuevo por ti. ¡Por todo!

Me recuerdan porqué estoy aquí y qué tengo que hacer.

Y lo que yo recuerdo es como fallé entonces,
una vez tras otra hasta llegar aqui.
Pero esta vez no fallaré, al menos no en todo.

Quiero el mundo, no por ambición ni por ego.
Sólo para que me dejen de hablar, las voces,
para que se silencien y se queden tranquilas.
Para que me dejen en paz.

Romperé los hilos que atan mi boca y seré mas fuerte que ellas.
Poder hablar mientras estallo en carcajadas.
Poder explicarte porqué te conozco sin haberte conocido.
Y caer agotado tras librarme de su peso...