martes, 19 de enero de 2010

EL LAPICERO AZUL



Distraido un breve momento, deteniendo el tiempo.
Es evidente que no corren todos los relojes al mismo compás.

Te preguntas, te respondes, te convences y te haces dudar.
Qué es importante y que no lo es, o porqué es importante esto o aquello.
Lo más sencillo. Quizás lo más sencillo sea en realidad lo más complicado.
No lo sé, ¿quién lo sabe?

Quizás teniéndolo todo en verdad tiene nada, porque falta la pieza clave,
esa piedra angular sobre la cual sostener tus sueños y sin la cual nada tiene valor ni sentido.

Un anillo sin compromiso, un regalo sin sorpresa, una guitarra sin cuerdas...
Un mundo sin color, triste y en blanco y negro...

Quizás no necesitaba el compromiso, ni la sorpresa, ni las cuerdas.
Quizás sólo quería el color para pintar ese mundo.
Quizás sólo quería un lapicero azul...





jueves, 3 de diciembre de 2009

CANCIÓN ATASCADA



“Por eso, porque es mi canción atascada,
y aunque escuche otras canciones cuando dejan de sonar sigue sonando su canción”

Música. Melodía imperfecta que invita a soñar. Creando una burbuja de sueños que nos aislaba del resto en medio de aquel salón. La oscuridad se quedaba fuera y dentro permanecíamos sólo tú y yo, respirando armonía y bañándonos en la magia de aquellos momentos.

Aroma. El olor del cariño que se perdió como perdió su fragancia la flor sin agua y sin luz. Rosas y pistolas, la suavidad de las flores y la firma de la pólvora tras el disparo de aquella gran banda que supuso nuestro primer nexo en común.

Ruido. Palabras. Sonidos que pronuncian tus labios. Trazos que plasman tus manos sobre un papel. Mensajes inocentes que tientan a la picardía, ahora palabras inertes que suenan frías y que al recuerdo se atan contagiando su sincera tristeza.

Imágenes. Colores, sombras, luz y oscuridad se entrelazan para formar parte de un cuento con un final infeliz. Guiños no tan inocentes que buscaban complicidad tapados por una mirada vacía y compadeciente que de alguna manera intenta disimular el dolor que sentía al dañarle.

Estribillo. Resumen de una canción que a su vez intenta resumir una vida. Sencillo, musical, sincero… Sentir o no sentir. Sólo queda recordarlo y no será complicado.

Notas. La clave de la creación, por si solas no hacen nada, pero sin ellas no habría canción. Sonidos puntuales, dibujados de alguna extraña manera sobre un papel amarillo pegado a un cristal, buscando el efecto de una sonrisa… Sólo fueron momentos puntuales.

Actuación. Nuestra vida es una gran actuación donde suenan diferentes canciones, a cada momento. Al final tarareamos aquella que más nos conmueve, esa canción que se nos adhiere y no podemos dejar de escuchar. Aquella que mientras otras suenan quizás descanse, pero cuando terminen ella volverá a rebotar en nuestra mente a fuerza de ecos.

lunes, 5 de octubre de 2009

MEKARE (recuerdos del asesino I)

Abrió los ojos... todo era silencioso y oscuro.
No sabía cuanto tiempo llevaba mirando aquel punto, aquel 'nada'
con la mirada perdida y la mente vacía... aunque no del todo.
Una única imagen: estática, inanimada
una sola imagen que anulaba cualquier capacidad de reflexión,
de acción, de movimiento...

Sólo habia 3 cosas en ese momento: la imagen, la oscura envuelta que la rodeaba
y el sonido cada vez más agitado de su propia respiración.
Después de unos interminables momentos
por fin comienza a disiparse esa imagen entre miles de preguntas.
Por qué tiene que seguir viniendo a sus sueños
si no quiere tenerla, si no quiere dedicarle más tiempo del que merece
del que cree que merece
o del que quiere creer merecer.

Ella es pasado.
Su historia expiró la última vez que le arrancó el corazón
aunque no fuera la última vez en que se llevara su vida
una vida que le dió miles de veces y que miles de veces le quitó
Pero es imposible olvidarla, por mucho que lo intente.
Fueron demasiadas batallas,
siempre fieles compañeros,
demasiados momentos...
Ella le enseñó a ser humano,
él la convirtió en inmortal...

Hubo un tiempo en que su norte era ella
entonces había un rumbo, había un sentido...
aunque quizás no era el norte a donde debían ir,
y por eso la brújula se rompió